Globalidad
Estaba observando en una fotografía el abrazo tierno de John Berger a su gran admiradora Isabel Coixet. Mi mente divagó por los caminos de por qué dos almas de sitios tan distintos se acaban encontrando, Isabel catalana, Berger inglés afincado creo que en Francia o Bélgica. Seguí discurriendo por los caminos de la globalidad: esta semana en los foros de Internet observé cómo un belga contestaba a un inglés, y vi a soldados holandeses quieriéndose ir de Afganistán. Ayer sábado me estremecí con la terrible tragedia de los homosexuales iraníes abocados a la transexualidad...
El sábado unos latinos compartían borrachera y el baile loco y aflamencado de una española en Lavapiés. Y en mi barrio grupos de adolescentes entremezclaban sus razas en la pandilla habitual de un viernes por la tarde.
Para mi regocijo, la globalidad brota plena de color en un mundo en el que la patria, la bandera y la nación empiezan a oler a rancio y caduco. Todos los hombres y mujeres sentimos la misma hambre y alegría...
El sábado unos latinos compartían borrachera y el baile loco y aflamencado de una española en Lavapiés. Y en mi barrio grupos de adolescentes entremezclaban sus razas en la pandilla habitual de un viernes por la tarde.
Para mi regocijo, la globalidad brota plena de color en un mundo en el que la patria, la bandera y la nación empiezan a oler a rancio y caduco. Todos los hombres y mujeres sentimos la misma hambre y alegría...
Comentarios
David
PD: a ver como te paso mi email... no tienes Facebook? ahi se pueden enviar mensajes privados.
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